Greenpeace publicó hace algunas meses el informe “Las áreas protegidas no agravan los incendios forestales”, documento que tiene como objetivo contraargumentar, con evidencias científicas, muchas de las desinformaciones que, de forma sistemática, se realizan cuando hay incendios forestales y que ponen el foco en cuestionar la conservación de las áreas protegidas.
Las soluciones para la prevención de grandes incendios forestales pasan por reducir la siniestralidad y la propagación de las llamas, a través de la gestión de las masas forestales (la no intervención planificada será una opción que no hay que confundir con abandono), así como acercar la cultura forestal y la importancia de las áreas protegidas, claves ante la emergencia ambiental.