Dentro de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, la actividad corchera se concentra en el Parque Natural Los Alcornocales. Iniciada en el siglo XIX, esta práctica, que incluye descorches y trabajos previos como ruedos y veredas, sostiene una economía vital para la zona. Sin embargo, la falta de industria local provoca que gran parte del valor añadido salga fuera de la reserva de la biosfera. En el siglo XX existían más de 100 industrias corcheras, hoy no queda ninguna.
Por otra parte, la dureza del trabajo manual y el transporte mediante arriería, sumado a la cercanía de la Costa del Sol, dificultan cada vez más la incorporación de jóvenes al sector. Para revertir esta tendencia, hace más de ocho años se puso en marcha una escuela de corcheros, impulsada por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente. Este programa forma a nuevos profesionales para su integración en las cuadrillas, con el objetivo de fijar población joven en el medio rural y garantizar la continuidad de estas labores, esenciales para la conservación del ecosistema del monte alcornocal.