El Principado de Asturias ha iniciado un proceso de adaptación de las zonas funcionales de sus siete reservas de la biosfera, con el objetivo de armonizar la conservación con las necesidades socioeconómicas locales. Esta revisión mantiene la estructura tradicional en tres zonas —núcleo, tampón y transición—, pero actualiza su delimitación y funcionalidad según las particularidades de cada territorio. El enfoque sigue las directrices del Plan de Acción de Ordesa y Monte Perdido del Programa MaB de la UNESCO.
Además, se impulsa una reforma normativa para reforzar la gobernanza participativa, mediante la actualización de los reglamentos de los foros sociales. Entre las novedades destacan los procedimientos telemáticos para la toma de decisiones, la creación de grupos de trabajo temáticos y una mayor trazabilidad en los acuerdos.
Estas acciones buscan dotar a las reservas de un marco más operativo y transparente, donde la sostenibilidad y la participación ciudadana sean ejes clave. El nuevo modelo será debatido y aprobado en cada uno de los siete foros territoriales que abarcan el 40% del Principado de Asturias, garantizando así su adaptación desde el territorio y para el territorio