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La Directiva Hábitats

La Directiva Hábitats se promulga en el año 1992 para terminar de completar la protección comunitaria de la naturaleza. Su objetivo: contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres en el territorio europeo (Art.2). Para ello, al igual que la Directiva de Aves Silvestres, la Directiva instaura, entre otras cosas:

  • Un régimen de protección de los hábitats (Arts 3 a 11).
  • Un régimen de protección directa de las especies: caza, etc.(Arts 12 a 16). 

Muchas han sido las críticas que se han realizado al legislador comunitario por no haber aprovechado la promulgación de la Directiva hábitats para derogar la Directiva de Aves Silvestres, incorporando sus previsiones y realizando así una codificación de la normativa aplicable en materia de conservación de la biodiversidad.

Seguramente, la decisión de mantener vigente la Directiva Aves vino derivada del hecho de que la misma ya contaba con un buen asiento en el acervo comunitario: 13 años de existencia habían permitido la emisión de ya bastantes sentencias del TJCE. Por otra parte, para abordar la protección del resto de especies de la fauna que estaban sin regular (mamíferos, etc) y de la flora y los hábitats, se prefería utilizar la técnica del Convenio de Berna de 1979: no proteger a todas la especies en general (como hacía la Directiva de Aves Silvestres), sino seleccionar tan sólo algunas, las más importantes, y proyectar sobre ellas la regulación. Aplicar esa visión a las aves hubiera implicado de hecho una rebaja en el régimen de protección de las mismas (sobre todo en lo que a la protección directa se refiere: caza, etcétera).

Ello no obstó para que el legislador comunitario aprovechara la experiencia habida en la aplicación de la Directiva de Aves Silvestres y los problemas que ésta había dado en cuanto a la creación de la Red de ZEPA: Estados reacios a designar, redes estatales de ZEPA insuficientes, dudas respecto de las actividades o proyectos que se podían realizar en las ZEPA y de cómo hacerlos, etcétera.

En efecto, la estructura y redacción de la Directiva Hábitats, en lo que a la RED Natura 2000 se refiere,  se vio muy influida por dicha experiencia  Así, y esquemáticamente, podemos destacar que con la Directiva Hábitats el legislador comunitario - a la hora de configurar la Red Natura 2000  - procedió a:

  • Establecer definiciones, como base para las obligaciones.
  • Crear una figura de protección equivalente a la de las ZEPA para los hábitats de interés comunitario  y determinadas especies de interés comunitario (que no se hallaban cubiertas por la Directiva de Aves Silvestres): las Zonas de Especial Conservación (ZEC).
  • Crear un procedimiento de designación de ZEC en el que la Comisión Europea pudiera opinar, estableciendo una figura intermedia: los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), a los que se dota a partir de un determinado momento de un régimen de protección preventiva.
  • Establecer criterios definidos para la elección de los LIC.
  • Arbitrar un sistema de concertación entre los Estados y la Comisión Europea para el caso de que hubiera discrepancias serias a la hora de escoger los LIC.
  • Crear la Red Natura 2000, integrando la Red de ZEPA pero sin hacerle perder su propia coherencia.
  • Arbitrar un sistema de protección lo más común posible para ZEPA y para LIC-ZEC.
  • Crear un sistema de evaluación de impactos y de autorización de actividades  especial para estas zonas, basado en la jurisprudencia sobre la Directiva de Aves Silvestres.
  • Regular la posibilidad de cofinanciación de las medidas a aplicar.
  • Potenciar la comunicación entre los lugares que conforman la Red.
  • Establecer una obligación de vigilancia de los hábitats y las especies de interés comunitario.

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