GESTIÓN EFICAZ
 

Las áreas protegidas son instrumentos para alcanzar los objetivos de conservación de la naturaleza. Como tales instrumentos, requieren medios humanos, materiales y económicos adecuados, así como procedimientos para alcanzar sus objetivos. Para mejorar los medios y los procesos que permitan alcanzar la eficacia en la gestión, se desarrollarán seis líneas de trabajo.

 

Nuevas estrategias de gestión

El incremento de la superficie protegida, la creciente implicación social y el nuevo marco legal (por ejemplo la Ley 42/2007 reconoce por primera vez el concepto de custodia del territorio, e insta a las administraciones públicas a su promoción) instan a desarrollar nuevos modelos de gestión más adaptados a las circunstancias actuales. En España aún es incipiente la experiencia de gestión de carácter contractual o privado, pero hay muchas oportunidades para analizar e impulsar su desarrollo.

Evaluación de la eficacia de la gestión

Las áreas protegidas van incorporando el seguimiento como una parte esencial para la evaluación de la eficacia de la gestión, así como la sistematización de la recogida de información y la proyección social a través de las memorias de gestión. Es un momento adecuado para avanzar en la evaluación de la eficacia de la gestión como paso imprescindible para la valoración del cumplimiento de los objetivos.

Desarrollo socioeconómico

La integración del desarrollo socioeconómico en los objetivos de las áreas protegidas ha ido avanzando en estos años a través de la ejecución de planes de desarrollo y de la puesta en marcha de iniciativas con el tejido empresarial del territorio como marcas de calidad de productos y servicios asociados a los parques. Las leyes de desarrollo rural y de biodiversidad aportan un escenario favorable para fomentar buenas prácticas de desarrollo en clave de sostenibilidad.

Adecuación de las estructuras de gestión

El éxito en el cumplimiento de los objetivos con los que se declaran las áreas protegidas depende de muchos factores, algunos internos a los propios sistemas de conservación de la naturaleza, y muchos otros externos. La adecuación de las estructuras de gestión de las áreas y de los sistemas de espacios protegidos es la base para alcanzar eficazmente sus objetivos.